ALMERÍA: Tras muchísimo tiempo sin pisar tierras almerienses, no sólo volvió, sino que pude bajar al camerino a saludarla y a que me firmara aquel álbum de fotos de su concierto en El Ejido.
En ALMERÍA a la salida del concierto, conocí a su hermano, José de Lucía, que salía con uno de los guitarrasm, Julián Olivares.¿Como una simple presencia es capaz de hacernos tan feliz?
¿cómo un simple susurro con una melodía de fondo es capaz de transmitir tanto a una persona?
A veces pienso que es inconcebible, conociéndome, sabiendo como soy, verme a mis casi 29 años, haciendo planes para cruzarme el país de un extremo a otro, sólo por ver un concierto y volver en menos de 24 horas.
Sigo manteniendo que me resulta inconcebible, pero bueno, el ser humano, a la par que inconformista por naturaleza también me resulta imprevisible y quizá yo con el tiempo, igual me he vuelto algo imprevisible también.
Han pasado 12 años desde la primera que escuché APRENDIZ. Tengo el recuerdo de que toda la gente de mi alrededor había oído cantar a una "niña" que la apadrinaba ALEJANDRO SANZ y según decía todo el mundo, aquello era una temazo. Pués con todo y con eso, tardé bastante en escucharla. Un día mi amigo Ángel me puso el disco en el coche y mirando la carátula pude ponerle cara a esa "APRENDIZ".
En aquel preciso momento no puedo decir que me gustara lo que hoy. Su primer single resultaba pegadizo, pero de ahí, a que me convenciera todo el disco, o que ella me gustará había un abismo.
Es más, me cayó hasta mal.
Fueron pasando los años, y a lo largo de mi vida fui teniendo vivencias, relaciones, o lo que es lo mismo, empecé a crecer más humanamente, aunque creo que lo que realmente me pasa es que simplemente estaba madurando. Me había vuelto más sensible, más sentimental a según que cosas y según escuchaba su música, me iba resultando otro rollo diferente al del primer día.
Me dí cuenta, que a pesar de su edad, no hacía las típicas canciones de estribillo repetitivo con su coreografía moviendo el culo, era algo más profundo, más sentido, más desgarrador...otro rollo. Desde es momento me convertí en una incondicional de ella sin apenas yo haberme percatado de ello.
La cuestión es que han pasado doce años de todo aquello y cuando escucho sus canciones de entonces, sólo me basta con cerrar los ojos para transportarme en el tiempo a recordar, aunque sólo sea 3 ó 4 minutos.
Me he pasado estos largos años esperando a que llegara el momento de que pudiéramos coincidir cara a cara, aunque sólo fuese para intercambiarnos un hola y jamás fue posible, jamás, hasta este 6 de febero de 2010.
Me lié la manta a la cabeza y decidí plantarme en Madrid para acudir a una quedada con el club de fans, y obligándome a mi misma a mentalizarme de que ella no iría, para luego no llevarme un chasco, pero claro, llegué allí y a los 15, 20 m inutos entró por la puerta.
Era una sensación tan diferente a la de otras veces. Yo creía que si alguna vez nos encontrábamos, no sé, tartamudearía, no sabría que decirle, vamos, lo que viene siendo un ataque de nervios en toda regla, pero no, me mantuve en calma y encima fui capaz de, no sólo poder mantener una conversación con ella sin titubear, sino que pude hacerle dos preguntas que siempre había querido hacerle y tuve el privilegio de poder hacerselas en persona, a las que amablemente me contesto y siempre con un buen rollo impresionante.
Ahí me dí cuenta que me olvidé de la artista y que quien reinaba era la persona.
No contenta con esto, me encontré conque a la semana de esa "primera toma de contacto", había un concierto de ella en Almería. En la puerta del recinto se hizo el sorteo pertinente del club de fans para ver a quien le tocaba entrar a los camerinos, y a mi no me tocó, bueno "otra vez será" pensé con resignación, pero por lo visto, aquel día la suerte no me dió tanto de lado como yo creí, y me encontré a un amigo de mi padre que trabajaba allí y me ofreció la posibilidad de bajar al camerino a saludarla y hacernos una foto. Evidentemente mi respuesta fue "¿Por donde se va al camerino?". Cuando llegué estuvimos como 5 ó 10 minutos esperándola, un par de seguidores, algunos miembros del club de fans, mi sobrina, mi amiga bea y yo. Nos recibió con la mayor de las simpatías a la par que el mayor de los cansancios, dándonos explicaciones de cuantas horas había dormido que el día de antes había estado en Tenerife en la gala de Premios de Cadena Dial, y manifestándonos las ganas que tenía de llegar a casa, pero eso sí, siemrpe con la sonrisa en la boca. Y ahí fue donde nuevamente, ese trato tan cercano me volvió a hacer olvidarme de la artista y me hizo cada vez más creer en la persona.
Hace apenas unos días, he vuelto de Madrid de ver uno de sus conciertos y como siempre, sin palabras.
En estas ocasión no tuve la oportunidad de hablar con ella, pero pude estar unos minutos con su hermano, que ya habíamos coincidido en Almería, y he de decir que si ella tiene un trato cercano
y es superbuena gente, su hermano Jose es la humildad en persona. Supertímido, pero a la vez tan artista también por dentro. Ya se sabe que esta familia lleva arte por todas partes, pero francamente, ¿Hasta dónde puede llegar a importar el arte cuando la humanidad de la persona es mucho más competente que el propio artista? Eso si es verdad que no tiene precio.


