sábado, 13 de febrero de 2010

¿MUCHO MAS QUE UN ÍDOLO QUIZÁS?


MADRID: El día que por fin nos conocimos
ALMERÍA: Tras muchísimo tiempo sin pisar tierras almerienses, no sólo volvió, sino que pude bajar al camerino a saludarla y a que me firmara aquel álbum de fotos de su concierto en El Ejido.
En ALMERÍA a la salida del concierto, conocí a su hermano, José de Lucía, que salía con uno de los guitarrasm, Julián Olivares.
MADRID (nuevamente): Quedé con Julián para darle unas fotos y vino con Jose, así que foto para el recuerdo jejeje...

¿Como una simple presencia es capaz de hacernos tan feliz?
¿cómo un simple susurro con una melodía de fondo es capaz de transmitir tanto a una persona?
A veces pienso que es inconcebible, conociéndome, sabiendo como soy, verme a mis casi 29 años, haciendo planes para cruzarme el país de un extremo a otro, sólo por ver un concierto y volver en menos de 24 horas.
Sigo manteniendo que me resulta inconcebible, pero bueno, el ser humano, a la par que inconformista por naturaleza también me resulta imprevisible y quizá yo con el tiempo, igual me he vuelto algo imprevisible también.
Han pasado 12 años desde la primera que escuché APRENDIZ. Tengo el recuerdo de que toda la gente de mi alrededor había oído cantar a una "niña" que la apadrinaba ALEJANDRO SANZ y según decía todo el mundo, aquello era una temazo. Pués con todo y con eso, tardé bastante en escucharla. Un día mi amigo Ángel me puso el disco en el coche y mirando la carátula pude ponerle cara a esa "APRENDIZ".
En aquel preciso momento no puedo decir que me gustara lo que hoy. Su primer single resultaba pegadizo, pero de ahí, a que me convenciera todo el disco, o que ella me gustará había un abismo.
Es más, me cayó hasta mal.
Fueron pasando los años, y a lo largo de mi vida fui teniendo vivencias, relaciones, o lo que es lo mismo, empecé a crecer más humanamente, aunque creo que lo que realmente me pasa es que simplemente estaba madurando. Me había vuelto más sensible, más sentimental a según que cosas y según escuchaba su música, me iba resultando otro rollo diferente al del primer día.
Me dí cuenta, que a pesar de su edad, no hacía las típicas canciones de estribillo repetitivo con su coreografía moviendo el culo, era algo más profundo, más sentido, más desgarrador...otro rollo. Desde es momento me convertí en una incondicional de ella sin apenas yo haberme percatado de ello.
La cuestión es que han pasado doce años de todo aquello y cuando escucho sus canciones de entonces, sólo me basta con cerrar los ojos para transportarme en el tiempo a recordar, aunque sólo sea 3 ó 4 minutos.
Me he pasado estos largos años esperando a que llegara el momento de que pudiéramos coincidir cara a cara, aunque sólo fuese para intercambiarnos un hola y jamás fue posible, jamás, hasta este 6 de febero de 2010.
Me lié la manta a la cabeza y decidí plantarme en Madrid para acudir a una quedada con el club de fans, y obligándome a mi misma a mentalizarme de que ella no iría, para luego no llevarme un chasco, pero claro, llegué allí y a los 15, 20 m inutos entró por la puerta.
Era una sensación tan diferente a la de otras veces. Yo creía que si alguna vez nos encontrábamos, no sé, tartamudearía, no sabría que decirle, vamos, lo que viene siendo un ataque de nervios en toda regla, pero no, me mantuve en calma y encima fui capaz de, no sólo poder mantener una conversación con ella sin titubear, sino que pude hacerle dos preguntas que siempre había querido hacerle y tuve el privilegio de poder hacerselas en persona, a las que amablemente me contesto y siempre con un buen rollo impresionante.
Ahí me dí cuenta que me olvidé de la artista y que quien reinaba era la persona.
No contenta con esto, me encontré conque a la semana de esa "primera toma de contacto", había un concierto de ella en Almería. En la puerta del recinto se hizo el sorteo pertinente del club de fans para ver a quien le tocaba entrar a los camerinos, y a mi no me tocó, bueno "otra vez será" pensé con resignación, pero por lo visto, aquel día la suerte no me dió tanto de lado como yo creí, y me encontré a un amigo de mi padre que trabajaba allí y me ofreció la posibilidad de bajar al camerino a saludarla y hacernos una foto. Evidentemente mi respuesta fue "¿Por donde se va al camerino?". Cuando llegué estuvimos como 5 ó 10 minutos esperándola, un par de seguidores, algunos miembros del club de fans, mi sobrina, mi amiga bea y yo. Nos recibió con la mayor de las simpatías a la par que el mayor de los cansancios, dándonos explicaciones de cuantas horas había dormido que el día de antes había estado en Tenerife en la gala de Premios de Cadena Dial, y manifestándonos las ganas que tenía de llegar a casa, pero eso sí, siemrpe con la sonrisa en la boca. Y ahí fue donde nuevamente, ese trato tan cercano me volvió a hacer olvidarme de la artista y me hizo cada vez más creer en la persona.
Hace apenas unos días, he vuelto de Madrid de ver uno de sus conciertos y como siempre, sin palabras.
En estas ocasión no tuve la oportunidad de hablar con ella, pero pude estar unos minutos con su hermano, que ya habíamos coincidido en Almería, y he de decir que si ella tiene un trato cercano
y es superbuena gente, su hermano Jose es la humildad en persona. Supertímido, pero a la vez tan artista también por dentro. Ya se sabe que esta familia lleva arte por todas partes, pero francamente, ¿Hasta dónde puede llegar a importar el arte cuando la humanidad de la persona es mucho más competente que el propio artista? Eso si es verdad que no tiene precio.

viernes, 1 de enero de 2010

LA ORTODONCIA Y LAS GAFAS









Recuerdo que cuando era niña, y no tan niña(también en el instituto lo recuerdo), lo peor que le podía pasar a una persona era o tener gafas o llevar ortodoncia. Según el pensamiento infantil, esa persona iba a ser lerda para siempre, que si era un cuatro ojos, que si tenía gafas de culo de vaso, que si llevaba parachoques, que comia grapas, que llevaba bozal, etc,...
Cuando tú eras uno de esos niños crueles que te metías con los que llevaban gafas y aparato, lo peor que te podía pasar a ti, era que empezaras a no ver lo que el profe ponía en la pizarra o que tu dentista te dijera que tenías que llevar ortodoncia. Eso era el peor de los castigos para tu bonita y "macarra" niñez.
Yo no era de las que se metiese con los niños por las gafas o la ortodoncia, pero si es cierto, que cuando me mosqueaba con alguien y "cumplía" esos requisitos era con lo primero que se atacaba. Pués bien, con 11 años me plantan gafas. ¿Por qué? Pués porque no veía una mierda.
La diferencia entre los de gafas para siempre y yo, era que "mis gafas eran para leer y ver la tele", entonces ya con eso estaba salvada. Nadie me llamaría 4 ojos, ni nada por el estilo. A día de hoy, sigo con mis gafas, y he decir, que me encantan, con esos millones de diseños de colores que hay hoy dia, para que no te digan cuatro ojos, sino para que te digan, donde te has comprado esas gafas de emporio armani, o de gucci, o de guess, etc... pues yo no tengo ninguna de esas, las mías son de Elena García jajaaja, y veo divinamente con ellas.
Respecto al tema de la ortodoncia, eso fue bastante después. Siempre tuve un colmillo que me atravesaba una paleta de una manera bárbara. Me resultaba comodo incluso porque cuando estudiaba mientras el profesor explicaba yo me enganchaba los clips en el colmillo (alguna utilidad había que buscarle a semejante diente que me cruzaba la boca de cabo a rabo jajajaja), pero la realidad es que cuando me miraba al espejo y veía como era mi boca y en lo que podría llegar a convertirse, me planteaba seriamente el tema de, como se dice vulgarmente "ponerme aparato".
Me hubiera dado igual habermelo puesto con 10, con 12, con 16, es que me daba igual, total, si ya llevaba gafas, que más me podrían decir jejejeje.
La cuestión es que cuando haces tus visitas cada vez más periódicas al dentista, es cuando más empeño tienes en ponerte la ortodoncia. Mi dentista me decía que aparte de que me quedaría una boca preciosa vocalizaría mejor. Así que con 23 años, decido ponerme el dichoso aparato.
Los dolores de la muerte tuve que pasar entre las rozaduras de los hierrecitos haciendome yagas en la boca, cuando iba a mi revisión una vez al mes y me tiraban un poquito del hierro, los 3 ó 4 días de dolores que podía llegar a pasar, pero eso sí, en menos de un mes ya había notado algo de cambio, con lo cual, en ningun momento me planteé quitarmelo.
La cuestión es que pasaron los dos años (que se me hicieron cortísimos) y el aparato a tomar viento y ahora a enseñar la sonrisa profidén.
Cosas con las que me he encontrado después de quitarmelo, pués, efectivamente se vocaliza mejor, pero en su defecto, de vez en cuando escupo a alguien sin querer jajaja, desde que he llevado aparato a veces me despierto con la boca abierta y descubro que me esta chorreando la baba, pero francamente ¿qué es eso en comparación con la sonrisa preciosa que se me ha quedado? LOS 3000 € MEJOR EMPLEADOS DE MI VIDA.

Así que desde aquí os animo, a que os olvidéis de los complejos, que lo mejor es sentirse bien con uno mismo y partid de la base de que hay cosas muchisimo peores en la vida.

martes, 29 de diciembre de 2009

En el último empujón del 2009

Aunque todos los años por estas fechas siempre termino dicendo lo mismo ("ya se podía ir el 20.. a tomar mucho por culo"), la realidad es que no siempre es así. A día de hoy, gracias a Dios o a quien sea, todavía no he tenido la necesidad de decir "vaya año más malo". Me ha pillado en días sueltos, o como mucho, algunos meses continuos como fue el año pasado. Realmente no creo que existan años malos, si no años con momentos que producen momentos inolvidables (y no todos tienen porque ser buenos).
¿Que resaltar de este año? Unos Reyes Magos que se portaron bien, unos buenos Carnavales vestidas de ninfas, alguna cenita con las amigas y su correspondiente marcha a continuación, mi 2º aniversario de boda, aquel concierto tan ansiado de Sergio Dalma celebrando sus 20 años en la música, vacaciones en junio con escapada a Barcelona, en julio un calor sofocante a tope de curro y aprovechando los domingos para ir a mi calita en San José, contar los dias para mi tan esperado cumpleaños y ¡como no! aprovechar para hacer una escapada relámpago a Málaga a ver mi concierto tan esperado de mi idolatrada Malú, celebrar en septiembre 8 años al lado de la persona que duerme a mi lado y no es capaz de quitarme ni un poquito el frío que estamos pasando (jejejeje), o en octubre y noviembre esos meses de calor agonizantes que hemos pasado ne manga corta hasta el último suspiro, ¿eh noe? que viniste en Diciembre y aún no apretaba el frío con agonía, como lo hace ahora?
Todo esto para resumir un año, que dentro de unos días, tiene previsto marcharse, y frente a esto yo me pregunto ¿realmente un año pasa tan rápido?